Je suis Belgique…

-¿Qué, muy franchute?

-Pues no tanto, pero lo suficiente para iniciar este post…

-Seguramente vas a hacer referencia a lo que pasó hoy por la mañana en Bélgica, ¿cierto?

-Es correcto…

-Pues arráncate…

-OK. Corría el año 2013, prácticamente el final del mes de Abril, cuando fui elegido para trabajar en una propuesta para un proyecto en la Unión Europea. Se hicieron todos los arreglos para ello, y para allá fuí.

-Una de las cosas que me llamó la atención al llegar fue la amabilidad de la gente. La persona que revisó mi pasaporte en el aeropuerto de Bruselas (en la ciudad de Zaventem) fue muy amable y se dirigió a mí en inglés (hacía algunas horas había hecho una escala en el aeropuerto de Newark , New Jersey y la revisión ahí me llevó prácticamente 3 horas)…

-¿3 horas?

-Si, en vez de mandarnos directemante a la zona de embarque después de la primera recepción, nos mandaron a una segunda revisión en una zona donde salimos de la zona de seguridad…

-Pues bien, ¿eh?

-Si, no manches, logística hecha con las patrullas. En fín. En el mismo aeropuerto de Bruselas, hay una zona en donde hay diversos shuttles que te llevan a tu hotel (si tu hotel tiene este servicio y se encuentra cerca de la zona de negocios aledaña al aeropuerto). Nuevamente, el personal bastante amable y todo muy bien.

-La gente del hotel un tanto hosca, pero también amable, como podrás ver una constante: la amabilidad de la gente.

-Ay sí, pero sólo has hablado de gente que te servía, no del común de la gente.

-Pues fíjate que también, tuvimos la oportunidad de convivir con todo tipo de gente y siempre encontramos amabilidad. Considerando que los idiomas preponderantes son el francés y el flamenco, siendo el inglés un idioma usado en ambientes de negocios…

-De las personas con las que tuvimos más contacto, fuera de las personas con las que fuí a trabajar, fueron una familia de turcos que tenían un restaurante de comida típica donde nos hicimos clientes asiduos y un dependiente indio que tenía un minisúper (y no, no era un Kwiki Mart) que nos introdujo al fascinante mundo de las samousas (una especie de gorditas rellenas de verduras o carne con verduras).

-Hago énfasis en ésto, ya que fueron de las personas más amables que encontramos en ese corto tiempo (dos semanas) pero que con los acontecimientos recientes, pueden ser considerados dentro de los perfiles que la policía estará investigando.

-Ufff…

-Es una pena que esto esté pasando en un lugar de donde sólo tengo buenos recuerdos (tanto labolrales como personales y como visitante) y la gente sólo se dedica a vivir la vida.

-Un abrazo y nuestros pensamientos están con la gente de Bélgica.

Nous sommes Belgique.

Aquí vamos de nuevo…

– Me ha llamado la atención el seguimiento que se le está dando al proceso electoral de Estados Unidos…
– Sí, ¿verdad?
– La verdad, se torna interesante debido a las diferencias con el mexicano.
– Pues sí…
– Y si a eso le agregas como aderezo los candidatos que se están postulando, es más interesante todavía.
– ¿Qué me dices de Trump?
– Uf… Hay tantas lecturas que él por si sólo, trae vueltos locos a todos. Es un candidato que está aprovechando su momento y lo está haciendo a la perfección.
– Y en ello radica su peligro, ¿no?
– Así es, veremos si le alcanza para ser el candidato del Parrido Republicano.
– Ugh…
– Y espera,  que en dos años nos toca a nosotros…
– ¿Nojotros?
– ¡Noooooooooooo!

Estar Güars…

-Ya vas de ñoño otra vez…

-Nada que ver… Más bien tiene que ver con el día pseudo-apocalíptico que estamos viviendo desde la madrugada…

-Ah, es cierto. ¡Hasta nevadas pronosticaron en el DF la CDMX!

-Si, la gente parece que sigue la frase que tengo: “La inteligencia es hidrosoluble…”

-Cálmate con la frasesita…

-Pero es cierto, sólo fíjate: empiezan a caer unas gotas y las personas se aduñan del claxon como si no hubiera mañana, hacen maniobras que dejarían lívido a un doble de riesgo y demás linduras…

– No exageres…

-Solo el día de hoy, al ir por el segundo piso, vi un coche yendo de norte a sur, ¡en los carriles de sur a norte!

-¡No!

-Si, y luego cuando tomé mi salida, un “mirrey” en un BMW se me metió por delante casi colisionando con la estructura de la misma y dejando a sus “guarros” frustados detrás de mí…

-¡Se habrán puesto como locos!

-¡Cual mandriles enjaulados!

-No pues qué mal…

-Si, seguimos viviendo en la sociedad de la “comodinidad”…

-Hey…

La intensidad de la juventud…

– Ok… ¡Quihúbole con el título! ¿Y ahora?

-Ah, es que en los últimos días he conocido el caso de dos jóvenes (no relacionados el uno con el otro) que están entrando con bombo y platillo a la pubertad…

-¡Uff! ¡Se están convirtiendo en “aborrecentes”!

-Pues hay algo de eso, pero lo que se me hace curioso y era lo que platicaba con mi esposa, es que todo lo toman con una intensidad…

-Pues es que son las hormonas, ¿no?

-En parte, pero recuerda que cuando tú eras adolescente, todo te parecía importante. Ergo, eras intenso también…

-No bueno, es cierto. Cada cosa por pequeña que fuera, se me hacía todo un evento…

-Cierto, aunque a nuestra edad (hace más de 30 años que dejamos esa etapa), ya tendemos a tomar las cosas sin tanta intensidad.

-Bueno, hay gente cuarentona, que sigue siendo tan intensa que parecen de 14…

-¿Te refieres a..?

-¡Exacto! Parece que no ha superado esa etapa y sigue con la intensidad a flor de piel…

-Pues habrá que recomendarle unos cursos de inteligencia emocional, ¿no?

-Hey…

– Pues vámonos a ver Zootopia, ¿no?

-Mejor The Choice, con el cuate que salió en Abraham Licoln Vampire Hunter…

-En esta última también sale el pá de Tony Stark, ¿no?

-Sip…

Sin embargo…

Acá de nuevo compartiendo las aventuras de su seguro escritor.

– Ya vas a empezar a divagar…

– Pues la verdad dicha tu apreciación es correcta, ya que no tengo un tema para esta entrada. Es algo como el extinto programa Seinfeld, se trata de nada y de todo a la vez.

-Te digo, ¡a filosofar se ha dicho!

-Mta… ¿Pues de qué quieres que hable?

– Pues hay una infinidad de temas, por ejemplo, este año no hablaste de los Oscars…

-Este año, según mi opinión, estuvieron muy balanceados. Creo que de las categorías que conocía estuve algo acertado y me gustaron las categorías “grandes”

-Pero el oso no ganó…

-Oh, que la… Pues no, pero por lo menos estuvo nominado… Bueno, no el oso per se, pero sí los efectos de The Revenant (El Renacido).

-Hey…

-Y luego la “sorpresa” del actor secundario, que se lo dieron a Mark Rylance por su papel del espía ruso, en vez de dársela al favorito Sylvester Stallone por su papel de Rocky Balboa en Creed. Al ver puente de espías, me gustó muchísimo la actuación de Rylance, es más se me hizo mejor que la de Hanks, quien era el personaje principal.. En Creed, Stallone tiene uno o dos momentos donde se puede justificar su nominación pero nada más…

-¡Y el tren del mame de lo de DiCaprio?

-Cañón, pero lo que parece que nadie vió o quiso ver fueron dos cosas: el discurso de agradecimiento de uno de los productores de Spotlight, instando al Papa Francisco a tomar acción y dejar de hacerse pedazos con el tema de los padres pederastas y el Oscar de Ennio “Supermáster” Morricone a sus 80 y pico de años y después de cinco nominaciones…

-¿Morricone? Y ése, ¿quién es?

-¡Santo monstruo del Spaguetti!¿En serio?

-Sí…

-Sólo escucha la belleza de la música de la película The Mission (La Misión) y luego me vuelves a preguntar… (Tener una caja de Kleenex a la mano)

-Ya ves, tuvimos de algo que hablar…

– Y yo algo que enseñarte…

Amistad vs Trabajo

Voz en off: “Este post está patrocinado por el hijo que tuvieron un cuadro de Dalí y Jackson Pollock… Si, así de abstracto y surrealista…

Primero sentemos las bases:

Cuando quieres hacer algo que está fuera de tus habilidades y que no tienes tiempo de aprender, usualmente contratas a alguien con experiencia y profesional para hacerlo, ¿cierto?

Desde cocinar algún platillo, hacer la limpieza en tu hogar o lugar de trabajo, construir algo, hacer tu puclicidad, llevar un asunto legal, implementar una solución de hardware y/o software, curarte alguna enfermedad, arreglarte la dentadura, etc.

Y si contratas a ese profesional, lo primero que le comentas como cliente es tu necesidad o requerimiento. Posteriormente, acuerdan el precio y las condiciones del servicio/trabajo y lo dejas hacer su trabajo. Al final, recibes el resultado y pagas.

¿Hasta aquí todo bien? El proceso normal, ¿cierto?

Ahora bien, si le añades en la mezcla que tu proveedor circunstancialmente es tu amigo/a, algunas personas creen que tienen alguna ventaja en el proceso anteriormente descrito.

Añaden requerimientos después de lo acordado, re-negocian el precio, modifican las condiciones del servicio, y le están marcando cual árbito de la CONCACAF.

¿Te fijaste? En el párrado anterior no mencioné el pago.

Algunos “amigo/as” se apalancan en la amistad para pedir exigir un descuento, decirte cuánto, cómo y qué cobrarles; y en algunas ocasiones, asumen que su amigo trabajará precisamente “de a gratis”, absorbiendo el costo del servicio/trabajo.

Porque, ¿qué vale más, nuestra preciosa amistad o tu trabajo?

En mi caso, prefiero perder “una amistad” a regalar mi trabajo.

¿Y tú?

Mañana de lunes…

Si tú como yo, vives en la CDMX o en su área metropolitana, tendrás alguna idea del tráfico que se genera en prácticamente cualquier punto geográfico de dicha enmarcación.

Los niveles del tráfico rayan en el rango del apocalípsis zombie, ataque de extraterrestres (a la ID4) o pandemia de lo que gustes… En resúmen, transitar en automóvil por esta bella ciudad es prácticamente un caos (nunca pensé que esta palabra pudiera cuasi sonar a un eufemismo ya que el tráfico es más que caótico), una verdadera hazaña ir del punto A al punto B, por corto que sea el trayecto.

Entonces, si eres de los afortunados como yo que tienen que lidiar con alguna manifestación de este sexto jinete del apocalípsis, la paciencia se convierte en un músculo que hay que ejercitar y ejercitar. Y cuando piensas que ya terminaste la rutina del día, vuelves a empezar forzado por las circunstancias…

Ya les he dedicado una entrada a esos seres que se brincan varios escalones hacia abajo en el árbol evloutivo y se convierten en mandriles para sorpresa y asombro de Darwin, con ellos tiene uno la oportunidad de practicar y practicar y… Bueno, me entiendes…

En uno de esos momentos en donde estaba entrando en la “zona” (dicése de ese momento a lo película de deportes en donde el público del estadio es bloqueado y se hace el tiro perfecto/anotación/gol, etc.), al voltear de repente, en el carril de al lado me encontré a una deidad que como mexicanos tenemos olvidada por muy distintas razones: Quetzalcóatl (música prehispánica de fondo, por favor).

“¿WTF, Momo? Deja de estar desayunando hongos que recogiste en el parque…”, seguramente estarás pensando. Pero no, en una Escape de color chicle Motita morado, un dibujo de Quetzalcóatl que abarcaba prácticamente la mitad de dicho vehículo.

¿Estarán tomando el relevo una vez que el Papa ha dejado tierras aztecas?

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