Mi (no) relación con las indirectas…

Desde que tengo uso de razón, está comprobado que no tenemos ese don desde que salimos del vientre materno y hay algunos que son sendos viejotes y siguen en las mismas, no me he manejado con indirectas.

La razón es muy simple: la comunicación se da 1 a 1, de frente y sin tapujos. Sin estas características, es otra cosa, no es comunicación.

He aprendido que si uno es frontal y platica de lo que sea con una persona, puede tener en esa persona a alguien que sabe que conmigo no hay desvíos ni razones ocultas.

También he aprendido a reconocerlas y saber su contenido intrínseco. Desgraciadamente para el interlocutor fracasado, nunca doy acuse de recibo en estas circunstancias. El mismo trabajo cuesta decir las cosas como son, que disfrazarlas de algo más.

¡A veces hasta con menos palabras!

Ahorremos aliento, palabras y tiempo y digamos las cosas así; directo y ya.

Luego hablaremos de que cada historia tiene al menos dos versiones y que los mirones son de palo.

Ya lo dijo el buen Phil Collins: Both Sides of the Story.

¡Saludos!

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