Profesional

La definición de la palabra es como sigue: “Un profesional es quien ejerce una profesión (un empleo o trabajo que requiere de conocimientos formales y especializados).”

Ser profesional también es: “La calificación de profesional no sólo está vinculada a los conocimientos o al título habilitante, sino que también puede hacer referencia al compromiso, la ética y la excelencia en el desarrollo de las actividades laborales o de otro tipo.”

Y en el párrafo anterior subrayo ética por lo que me pasó recientiemente.

Resulta que por motivos de trabajo, tengo que trabajar desde una de las localidades que tiene la empresa  en la cual trabajo. Y como en cualquier oficina, siempre hay una persona que trabaja haciendo la limpieza de la misma.

Omito el nombre de la persona porque no es relevante para la historia, sin embargo la llamaré Martha por recientes eventos cinematográficos.

Pues resulta que su servidor, al cual le cuesta mucho trabajo platicar con la gente, en una ocasión a propósito de un parche que traía puesto Martha en su ojo izquierdo, se puso a indagar la causa.

Martha, sin empacho alguno, me contó que sufre de glaucoma en su ojo, que recientemente la habían operado en el Seguro Social (IMSS) por lo mismo  y que debido a que no había podido conseguir un lente de contacto, le protegieron el ojo con el parche.

Hasta este todo iba bien, siendo yo un completo neófito en aspectos de enfermedades de los ojos, pero luego la historia tomó pa’l monte…

Me dijo Martha: “Fíjese que luego el ojo me duele tanto que no lo soporto. Al preguntarle a la doctora que me operó me dijo que ya no podía hacer nada más y que para quitarme el dolor, tendría que matarme el nervio…”

¿Ya notaron lo que está mal en el párrafo anterior? La susodicha doctora, una “profesional” en su materia, ¡quería matarle el NERVIO OPTICO! ¡Como si el ojo fuera equiparable a un diente! ¡Me carga el payaso!

Acto seguido, y ya instalado en modo metiche, le dije: “Señora, le voy a recomendar a mi médico para que vaya a revisarse ese ojo”. Acto seguido le proporcione los datos esperando que Martha sacara la cita.

Pasaron algunos días y apenas el día de ayer, Martha me comentó emocionada que había ido al médico que le recomendé.

El resultado: la señora “sólo” necesita un transplante de córnea pero su ojo sirve.

¿Notan la diferencia?

El tema del post es de índole médica, pero creo que todos, independientemente del trabajo que desempeñemos, debemos ser profesionales.

No se les olvide, les puede costar un ojo.

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