Mi papá y ella ya habían viajado a Durango (una ciudad del estado de Durnago, México) y estaban tratando de ver como mejorar la salud de mi abuela y sus oportunidades de vivir.
Mis tías ya estaban allá (viven en la ciudad) y mi tío (que vive en Mexicali) arribó poco después.
Pero la vida (o como quieran llamarla) tenía otros planes…
Después de batallar una semana, su corazón dejó de latir y murió el 9 de Febrero del 2008 a los 91 años de edad.
Conocí a mi abuela cuando era pequeño (a los cuatro años, más o menos). Los cuatro (éramos cuatro entonces), viajamos las 12 horas a Durango desde la ciudad de México por camió. La nota más alta del viaje fue que mi hermana en cuanto salió el sol empezó a llorar sin parar… Huelga decir que hicimos varios amigos en ese camión!..
La primer cosa que recuerdo de ella es su peinado. Ella llevaba un peinado que evidenciaba su perfil y sus creencias. La mayor parte de su vida (67 años), fue maestra de primaria, trabajando usualmente con alumnos de los primeros años. Ella iba a la iglesia Bautista de la comunidad y en los últimos años visitó a los Pentecosteces y a los Metodistas.
Era una mujer muy fuerte, física y mentalmente, lo que le ayudó a criar a cuatro hijos prácticamente sola.
Amaba los animales. Desde que tengo memoria, una plétora de animales vivieron en su casa: perros, gatos, pájaros y abejas (si, ¡ABEJAS!)
Dada esta mezcla de caracteres, mi abuela era muy conocida y querida por mucha gente.
Ex-alumnos, gente que la conoció de toda la vida, miembros de las diferentes iglesias a la que asistió y la mayoría de su familia compuesta por hijos, nietos y los hijos de éstos, la vamos a extrañar.
¡Hasta luego, abuela Nohemi!
